lunes, 17 de septiembre de 2012

La construcción de una nueva potencia hegemónica

En La silenciosa conquista china (Crítica), los periodistas españoles Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo retratan el impacto global de Pekín


En ese teatro de operaciones -el de los países emergentes- el resurgir de China no sólo se ve con buenos ojos, sino que, en el caso de las élites gobernantes, también con entusiasmo. "El siglo XXI será el siglo en el que China lidere el mundo. Y cuando lo lideréis, queremos estar cerca de vosotros. Cuando vayáis a la Luna, no queremos quedarnos atrás", dijo en 2006 el entonces presidente nigeriano Olusegun Obasanjo, durante la visita de Hu Jintao al país africano. Su alocución resume el alivio que, en general, produce en los mandatarios de los países en desarrollo la perspectiva de un mundo multipolar futuro, con China como eventual director de orquesta. Las artes de seducción de Pekín combinan un discurso subliminalmente anticolonialista con una diplomacia camaleónica, al tiempo que despliega los tentáculos de su influencia con multimillonarias inversiones por todo el planeta.

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