sábado, 10 de diciembre de 2011

Magdalena, entre secretos familiares y la historia del país

En su último libro, la periodista Ruiz Guiñazú combina ficción con recuerdos personales

Por Silvina Premat | LA NACION


"Que no se deprima", recomendó el doctor a los padres de una quinceañera que parecía estar al borde de la muerte, sin advertir que la adolescente ya había recurrido a la imaginación para que la "rescatara de la realidad" que detestaba.

Más de medio siglo después, aquella joven, convertida en una periodista de fama internacional, cuya voz mañanera es reconocida inmediatamente por miles de argentinos, Magdalena Ruiz Guiñazú, volcó muchas de esas historias que imaginó que podrían haber sucedido en su familia, en una novela,La casa de los secretos (editorial Sudamericana).

La acción predominante son los vaivenes amorosos de sus tías, determinados por las convenciones sociales y el peso de una religión vivida como moralismo extremo. Hechos que determinaron la historia del país como la muerte de Eva Perón, el bombardeo a la Plaza de Mayo y la quema de iglesias son entremezclados con las experiencias de los personajes.

Los escenarios de los relatos, que incluyen personajes que nunca existieron o a los que la periodista nunca conoció, son la vivienda que hoy es un hotel, en Paraguay al 1400, en pleno centro porteño y una quinta a orillas del río Luján.

A siete cuadras de aquella vivienda, en el acogedor departamento en el que vive desde hace años, Ruiz Guiñazú dialogó con La Nacion sobre su tercer libro. Los dos anteriores - Secretos de familia yHéroes- compilan las investigaciones realizadas para programas televisivos conducidos por ella.

-¿Cuántos años vivió en la casa en la que transcurre la acción de la novela?

-Habremos vivido allí unos 13 o 15 años. Mis padres se mudaron un año después de que yo me fuera para casarme. Y nunca volví hasta el año pasado. Igual que a la quinta. Craso error. En la casa, el living donde jugábamos a las cartas y mi mamá se sentaba a hablar por teléfono está dividido con tabiques; al cuarto que fue el escritorio de mi viejo no pude entrar porque había una persona durmiendo?

-En el texto también dice que fue un error. ¿Considera que es un error volver al pasado?

-No volver al pasado, sino a las casas que hoy están deshabitadas o habitadas por otros; ésa es una experiencia insana que repetí dos veces. En la quinta no podía parar de llorar. En una casa que recordaba llena de gente había un silencio absoluto y eso me impresionó. Incluso, ese día ni siquiera había viento y los árboles, que habían crecido mucho, eran como un bosque sin viento.

-Aun cuando sea doloroso, ¿no puede ser reparador?

-No. No hay que volver a los lugares que perdieron su significado. ¿Para qué?

- En la novela dominan las figuras femeninas, tías, una hermana, una abuela.

-En las familias amplias las mujeres tuvimos mucho peso. Sobre todo en la época en que ocurre esto, las mujeres estaban más en la casa o trabajaban menos fuera.

-¿Ahora ya no es así?

-Ahora creo que está más balanceado. En ese sentido, en la pareja hay más compañerismo, no menos afecto, pero sí más compañerismo.

-Uno de los personajes centrales es su abuela Dolores.

-Sí, pero yo no la conocí, como tampoco conocí a mis otros tres abuelos porque soy la novena de nueve hermanos y cuando yo nací, eran todos muy grandes y fallecieron. Pero hay historias en el libro que son verdaderas como, por ejemplo, las noches que vinieron las monjas a dormir a casa cuando en el 55 quemaron las iglesias. También lo que cuento sobre el velorio de Evita es rigurosamente cierto? muchas otras cosas son inventos. Y ahí me remito a lo que respondía un querido amigo como era Tomás Eloy Martínez cuando se le preguntaba si tal cosa que había escrito era verdad o no. El respondía: «Si no es cierto merecería serlo».

-Quiere decir que no se puede tomar este libro como autobiográfico.

-Es una novela con hechos inventados y otros, a partir de cosas reales, que todo el mundo conoce.

-Como el bombardeo a la Plaza de Mayo.

-Sí, pensé que había sido muy impresionante vivir esas cosas. Además, cuando sos adolescente, decís: esto que podría pasar en una película yo lo estoy viendo. Las ambulancias, la gente muerta en la calle.

-En cuanto a su trayectoria se alude sólo al inicio de su trabajo como periodista. ¿Tiene pensado escribir su autobiografía completa?

-No. Ya hay demasiados que hablan de sí mismos. Desde que era chica me encanta inventar historias; mis hermanos varones me llamaban "oreja" porque siempre lograba oír detrás de las puertas..


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