miércoles, 5 de noviembre de 2008

Las figuras más influyentes de la cultura

Por Susana Reinoso De la Redacción de LA NACION
La cultura latinoamericana vuelve a estar de moda. Una convocatoria lanzada por la cadena televisiva española Antena 3 y la Organización Capital Americana de la Cultura (CAC), acreditada ante la OEA y reconocida por el Parlamento Europeo, dio como resultado que el poeta chileno Pablo Neruda, el narrador colombiano Gabriel García Márquez y el músico y poeta brasileño Vinicius de Moraes son los tres personajes más influyentes de la cultura de América latina.
La lista, integrada por cien personalidades, vivas y muertas, reconoce a escritores, artistas plásticos, arquitectos, músicos, compositores, poetas, cantantes , dibujantes, premios Nobel y líderes políticos de todos los países de la región. Junto con los 11 elegidos de la Argentina, Brasil, con 14 votados, y México, con 12, son los países con más figuras.
A los tres intelectuales que encabezan la lista de los más votados, le siguen el mexicano Octavio Paz, el venezolano Andrés Bello, el argentino Jorge Luis Borges, el nicaragüense Rubén Darío y el venezolano Rómulo Gallegos, la chilena Gabriela Mistral y el libertador Simón Bolívar.
Al nombre de Borges, la Argentina tiene entre los más votados a Julio Cortázar, José Hernández, la política socialista Alicia Moreau de Justo, la cantante Mercedes Sosa, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el compositor Astor Piazzolla, el dibujante Quino, el presidente Domingo Faustino Sarmiento, el cantor Carlos Gardel y el líder guerrillero Ernesto Che Guevara.
La votación se prolongó durante seis meses e Internet ha sido una herramienta clave en la difusión de la propuesta, cuyo objetivo es "la divulgación de la cultura latinoamericana de una manera rigurosa, didáctica, pedagógica y lúdica", así como la intención de "profundizar en el conocimiento de los personajes elegidos". Así se informa en el sitio web www.cac-acc.org .
La votación coincide con los diez años de la declaración de Capital Americana de la Cultura, promovida por la organización. El año próximo será capital cultural Asunción del Paraguay.
Los cien elegidos se constituyen como referentes en las distintas áreas de la cultura en la que intervinieron, en su país y en la región. Tal es el caso de Sarmiento y de Bolívar.
Conocidas voces de la literatura (Paulo Coelho, Oswaldo Guayasamín, Augusto Roa Bastos, Arturo Uslar Pietri, Jorge Amado, Alejo Carpentier, Juan Carlos Onetti, Mario Vargas Llosa), comparten la lista con grandes personalidades del arte (Oscar Niemeyer, Frida Kahlo, Fernando Botero, Tarsila do Amaral).
También aparecen figuras de actuación política y social (Augusto Sandino, Rigoberta Menchú, Pancho Villa), en medio de personalidades artísticas y deportivas (Juanes, Jorge Negrete, Shakira, Pelé, Ricardo Arjona).
Para el presidente de la organización, Xavier Tudela, con la elección se pretende que cada país asuma la cultura como un elemento de inclusión social y destacó que, por encima de los resultados, lo saliente es que hubo una gran participación de los ciudadanos de todos los países y con los 100 votados se tiene un conocimiento de la cultura de la región.
Por su parte, la directora de Antena 3 Internacional, Mar Martínez Raposo, destacó que la presencia de la cadena televisiva en 19 países iberoamericanos ha servido como vehículo para la difusión de esta campaña.

"Consumir más es el camino a la inclusión"Z.BAUMAN

Por Cecilia Diwan Para LA NACION
"El consumismo puede promover la uniformidad, pero también es un poderoso diferenciador. La incapacidad de consumir es una receta segura para la exclusión. Quienes no pueden consumir son vistos como personas que no merecen cuidado y asistencia. Entonces, consumir más es el único camino hacia la inclusión social."
La afirmación es del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, un reconocido ensayista que conoce bien el drama de la exclusión. Bauman nació en 1925 en una humilde familia judía que tuvo que emigrar a la Unión Soviética luego de la ocupación nazi. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, fue profesor en la Universidad de Varsovia, hasta que en 1968, por otra persecución antisemita, emigró a Israel. Cuatro años después se radicó en Inglaterra, donde aún vive.
Bauman, que fue profesor en la universidad inglesa de Leeds, se convirtió en protagonista del debate contemporáneo con la publicación de sus libros Modernidad líquida, Vida de consumo, Etica posmoderna y Amor líquido, leídos por un público amplio. A los 83 años, Bauman publica más de un libro por año. En su última obra, Archipiélago de excepciones , plantea el drama de los refugiados, de los que dice que son vistos como "residuos humanos personificados", sin ninguna posibilidad real de ser sumados a la vida social.
En una extensa conversación telefónica con LA NACION desde Inglaterra, Bauman habla, sobre todo, de lo frágiles que se han vuelto los lazos entre los seres humanos.
-¿Qué ocurre en la actualidad con los no consumidores, los muchos que no tienen recursos para consumir?
-La sociedad contemporánea integra a sus miembros, fundamentalmente, como consumidores. Para ser reconocidos, hay que responder a las tentaciones del mercado. Todas éstas son cosas que los pobres -gente que no tiene ingresos decentes, tarjetas de crédito ni perspectivas de un futuro mejor- no están en condiciones de hacer. Entonces, son vistos como inútiles, porque los miembros "decentes" y "normales" de la sociedad, los consumidores, no quieren nada de ellos. Nadie los necesita. Estas sociedades del consumo estarían mucho mejor si los pobres simplemente quemaran sus carpas, se dejaran quemar con ellas o se fueran. Lamentablemente, estos deseos ocultos no hacen más que empeorar las cosas. El resentimiento resultante es más agudo y el deseo de venganza, todavía más violento.
-Entonces, ¿la tendencia al consumo nos deshumaniza?
-Cada vez más tendemos a pensarnos, a apreciarnos o degradarnos sobre la base del patrón de los productos del mercado. Ir de compras y consumir significa, hoy en día, invertir individualmente en la propia membresía social. El consumo es inversión en la autoestima individual.
-¿Tratamos a los seres humanos como objetos de consumo?
-Los habitantes del mundo de consumidores perciben el mundo como un enorme contenedor de piezas de repuesto. Ya no se espera que nadie se conforme con lo que tiene y con lo que es. Si alguna pieza de los instrumentos utilizados a diario, de la red de contactos humanos o del propio cuerpo pierde su encanto, se la extirpa y se la reemplaza por otras piezas de repuesto, nuevas o mejoradas. Los consumidores son entrenados desde el nacimiento. La mentalidad de desechar se ha convertido en el objetivo principal de la educación a la que las empresas someten a sus futuros clientes desde muy temprana edad.
-¿Cómo se encaran hoy las relaciones de pareja?
-Si el objeto de amor buscado no alcanza un puntaje, el futuro "comprador" debe abstenerse de adquirirlo, tal como lo haría en el caso de todos los demás bienes en oferta. Si llega a descubrirse una falla luego de la "adquisición", el objeto de amor fallado, al igual que todos los otros bienes del mercado, debe ser descartado y reemplazado. Esto se ve, por ejemplo, en quienes buscan una pareja ideal por Internet. Seleccionan a una persona en una página de citas, como si fuera un corte en el mostrador de la carnicería. Pero el amor no es algo que pueda ser simplemente encontrado . Debe ser constantemente resucitado, reafirmado, atendido y cuidado. La creciente fragilidad de los lazos humanos tiene como resultado la escasa popularidad de los compromisos de largo plazo y el vaciamiento de todo deber excepto de aquellas obligaciones para con uno mismo. El amor tiende a ser visto o como perfecto desde el principio o como fallido. No se puede esperar que un amor así sobreviva siquiera a la primera pelea. Mucho menos, a los primeros desacuerdos y enfrentamientos serios...
-Lo que hemos ganado es la libertad de elegir, de cambiar. Pero ¿se puede ser libre si no hay seguridad?
-La libertad viene en conjunto con los riesgos, y los riesgos implican inseguridad. Desde la perspectiva de los afortunados, todas las previsiones hechas en pos de la seguridad son vistas como restricciones innecesarias e inoportunas. Sin embargo, incluso esas personas pueden descubrir que están en un error, como les pasó a los multimillonarios de Lehman Brothers, AIG y otros titanes de Wall Street y de la City de Londres.
-Es más fácil moverse con las masas que actuar por cuenta propia, pero ¿qué espacio le queda a lo individual?
-La gente lucha individualmente por obtener reconocimiento social y se guía por las listas de discos y libros más vendidos, las cifras de taquilla de los cines, los ratings de audiencia de la TV. Necesitamos orientación, y esa orientación sólo puede ser brindada si se observa lo que está en el centro de la atención pública, lo que está en boga y lo que deja de estarlo, lo que sube y lo que baja. Somos muchos observando a unos pocos...
-¿Cree que la xenofobia y la violencia funcionan como mecanismos de integración en la sociedad?
- Las fronteras de los estados han dejado de ser el marco natural para la construcción de la identidad, y vivir en estrecha vecindad con gente de diferentes etnias se está convirtiendo en un problema. Se necesitan una continua renegociación de los modelos de convivenciay constantes reajustes de los acuerdos existentes. Lo que está en juego es la humillación y la dignidad humana: el poder de humillar a los otros, haciéndolos aceptar un estatus inferior, es decir, el estatus de ser definidos por otros, en lugar de definirse a sí mismos.
-En este sentido, ¿se podrían entender las políticas de control migratorio de la Unión Europea como una manera de mantener la identidad de ese continente?
-La inmigraciónha sido, por regla general, enriquecedora para los países de llegada. En el largo plazo, Europa no puede retener sus poderes económicos sin aumentar su fuerza de trabajo mediante la inmigración. Nuestros dirigentes probablemente sepan que esto es así, pero el pensamiento de largo plazo no es algo que posean ellos. Hay una visión miope y profundamente desorientadora.
-En este mundo multicultural, ¿es posible la convivencia pacífica?
-La convivencia pacífica no es una cuestión de posibilidad o imposibilidad, sino de vida o muerte. La única alternativa para vivir juntos es morir juntos. Llevará su tiempo que asimilemos esa verdad en nuestras mentes y más tiempo aún para que prevalezca sobre la búsqueda de ganancias en el corto plazo. Pero si se trata del bien de la supervivencia de la humanidad, ninguna tarea es demasiado complicada. Algunas veces debe intentarse incluso lo imposible.

viernes, 10 de octubre de 2008

Le Clézio, un explorador de culturas, ganó el Premio Nobel

El narrador francés es "un autor de nuevos rumbos", dijo la Academia Sueca

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

El escritor francés Jean-Marie Gustav Le Clézio, que ha entrelazado su vida y su literatura a los viajes y las culturas diversas, fue galardonado ayer con el Premio Nobel de Literatura, un reconocimiento que devolvió la distinción más prestigiosa de las letras a Francia.

Al comunicar las razones de su decisión, la Academia Sueca describió a Le Clézio, de 68 años, como "un autor de nuevos rumbos, de la aventura poética y del éxtasis sensual" y un "explorador de la humanidad, dentro y fuera de la civilización dominante".

Escritor trashumante y ecologista, fascinado por la cultura amerindia, Le Clézio representa las ambigüedades del mundo global y la escritura como metáfora del viaje hacia otras vidas.

El anuncio encontró al escritor -que reside en Estados Unidos- en París, en una escala entre Corea del Sur y Canadá. Enseguida, ofreció una conferencia de prensa en la sede parisina de la editorial Gallimard, en la que -en francés, inglés y español, sereno y bromista- repasó sus viajes por el mundo, recordó su amor por la cultura americana, particularmente por el pasado mexicano, y definió su idea de la literatura. "Escribir es escuchar el ruido del mundo", dijo.

La decisión de la Academia Sueca en favor de un europeo reforzó la polémica originada en los últimos días después de que su secretario perpetuo, Horace Engdahl, dijo que Estados Unidos permanece aislado y "no participa del gran diálogo de la literatura". Ayer, Engdahl bajó el tono: "Le Clézio es un cosmopolita, un nómade. Pertenece a varias culturas y pasó largas etapas de su vida en otros lugares, no en Europa. No se lo puede contar como un típico escritor europeo", afirmó. Sin embargo, Le Clézio es el séptimo europeo distinguido entre los últimos diez premiados. El último ganador francés había sido Claude Simon, en 1985. En 2000 lo ganó Gao Xingjian, chino nacionalizado francés, pero que escribe en mandarín.

"Le Clézio ha conseguido rescatar las palabras del estado degenerado del lenguaje cotidiano para devolverles la fuerza para invocar una realidad existencial", dijo la Academia. Sin embargo, mientras el presidente francés, Nicolas Sarkozy, saludó el premio como un reconocimiento a la cultura francesa, los críticos de ese país no fueron unánimes en el elogio.

La producción literaria del flamante Nobel -que ya anticipó que estará en Estocolmo el 10 de diciembre próximo para recibir el premio- comprende novelas, ensayos y libros para niños. Once obras se tradujeron al español, entre ellas La cuarentena , El pez dorado (ambos de Tusquets), Mondo y otras historias (Eudeba) y El africano (Adriana Hidalgo). Le Clézio estuvo el año pasado en Buenos Aires para presentar El africano y Urania en la Feria del Libro .

Ayer, el escritor relativizó los cambios que la súbita fama global del Nobel traerá a su vida. "Estoy escribiendo un libro y no voy a parar por esto. Creo que ahora todo va a ser más sencillo. La Academia me ha regalado tiempo", dijo. Pero sus razones para escribir sin descanso pueden ser más profundas: "Tengo la superstición de que mientras tienes un manuscrito entre manos te mantienes con vida, al menos hasta que lo terminas".

Hoy, el de la Paz

  • OSLO.- Activistas de derechos humanos como el disidente chino Hu Jia, en prisión desde diciembre pasado, y la abogada chechena Lidia Yusupova, conocida por sus denuncias sobre la guerra en Chechenia, encabezan los pronósticos para obtener el Premio Nobel de la Paz que se falla hoy. Al contrario de lo sucedido en 2007, cuando se cumplieron las previsiones que apuntaban al ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore y al Panel de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático, este año no aparece un claro favorito.

En sus palabras

El siguiente es un fragmento de Urania, su última novela traducida al español, editada por El Cuenco de Plata.

  • "Era la guerra. Aparte de mi abuelo Julien, no había ningún hombre en casa. Mi madre era una mujer de cabellos muy negros, la piel del color del ámbar, unos ojos grandes bordeados de pestañas que parecían un dibujo al carbón. Ella pasaba mucho tiempo al sol, me acuerdo de la piel de sus piernas, brillante sobre las tibias, por las que me gustaba deslizar los dedos. No teníamos gran cosa que comer. Las noticias que nos llegaban eran muy alarmantes. Sin embargo, conservo de mi madre en aquella época el recuerdo de una mujer alegre y despreocupada [...]. Le gustaba leer también, y es de ella de quien he heredado la convicción de que la realidad es un secreto, de que es soñando como se está cerca del mundo. Mi abuela paterna era muy distinta. Era una mujer del Norte, de los alrededores de Compiègne o de Amiens, de un largo linaje de campesinos cerrados y autoritarios. Se llamaba Germaine Bailet, y ese nombre contenía todo lo que ella era, avara, terca, voluntariosa."
Fuente: La Nación






viernes, 3 de octubre de 2008

El vampiro que amó

Cuenta la leyenda que hace muchos años, en el lejano reino de Escocia, vivía una mujer recién divorciada y con muchos problemas económicos, que un día se sentó en un café cualquiera a escribir la historia de un mago preadolescente. Dicen también que ese libro infantil transformó a la mujer en una de las personas más ricas del mundo. Y no sólo a ella. Gracias a ese maguito huérfano y miope llamado Harry Potter el mundo editorial alcanzó nuevas e inexploradas alturas y con él también la industria cinematográfica. Y desde ese momento cada nuevo libro dirigido al público infantil/ adolescente que llega a las editoriales recibe el mote de heredero de Potter, y sus autores son considerados sucesores naturales de J.K. Rowling. Pero ninguno estuvo más cerca de la verdad y más lejos de la estrategia de marketing que Stephenie Meyer y su saga de vampiros enamorados. "¿La próxima J.K. Rowling?", se preguntó en su número de abril la revista Time, que también la incluyó, en el puesto 78, en su lista de las personas más influyentes del mundo. Lo cierto es que la historia de esta ama de casa de 34 años luce tan interesante en la solapa de los libros como la de Rowling. A saber: esta señora vive en Arizona, profesa la fe mormona, antes de sus exitosos libros actuales de los que lleva vendidos millones de ejemplares alrededor del mundo no había escrito nada y, según ella, la trama de CREPUSCULO UN AMOR PELIGROSO le llegó en un sueño. Que podría haber sido una pesadilla. Es que la historia de Bella Swan y Edward Cullen tiene tantos elementos románticos como terroríficos. Porque ella es una adolescente de 17 años demasiado madura para su edad, que un día se muda a la ciudad de Forks, en el estado de Washington, donde vive su padre. Un lugar en el que siempre llueve y un día de sol es tan raro como la posibilidad de enamorarse de un vampiro. Que es exactamente lo que le sucede a Bella apenas conoce a Edward, el chico más lindo de la escuela, que resulta ser integrante de los Cullen, una familia de vampiros que se llaman a sí mismos vegetarianos porque se niegan a beber sangre humana. Así, el típico cuento del romance adolescente a lo Romeo y Julieta cobra un sentido bastante trágico y peligroso. Después de todo, además de convertirse en la novia de Edward, Bella bien podría transformarse en su cena.
Para lectores demasiado adultos para las aventuras de Harry Potter, pero muy jóvenes para las de los vampiros sobresexualizados de Anne Rice, en este relato el sexo premarital está vedado por la posibilidad de que Bella no sobreviva al encuentro y la caballerosidad de Edward, que tiene aspecto de tener 17 años, pero en realidad ya pasó los cien. Este planteo logró tocar alguna fibra en las adolescentes -y en sus madres- de todo el mundo, que comenzaron a consumir la creación de Meyer con el entusiasmo de un vampiro en ayunas. La segunda entrega de la saga que en la Argentina edita Alfaguara, LUNA NUEVA , permaneció en el primer puesto de la lista de best sellers de The New York Times durante 30 semanas, la tercera parte, ECLIPSE ,vendió 150.000 copias el día que salio en los Estados Unidos y la cuarta y última parte, Amanecer , vendió1.300.000 copias el día de su lanzamiento el pasado 2 de agosto.
Era sólo cuestión de tiempo para que el fenómeno editorial y cibernético -hay miles de páginas en Internet dedicadas a la historia de Bella y Edward- llegara al cine. Pantalla sangrienta
El próximo 25 de diciembre Crepúsculo , la película, llegará a los cines de la Argentina. Unas semanas antes tendrá su estreno norteamericano. Claro que hubo un tiempo en el que la adaptación cinematográfica de esta historia estuvo en peligro. En 2004, un año después de la publicación del libro, la división de cine de MTV estaba decidida a convertir el éxito incipiente en un film perfecto para su audiencia cautiva. El problema fue que el guión que le presentaron a Meyer era tan distinto del concepto original que, según le aseguró ella a la revista Entertainment Weekly, si le cambiaban el título nadie habría reconocido su historia. Así, el proyecto cinematográfico quedó olvidado mientras el fenómeno seguía creciendo y los ecos de Harry Potter subían de volumen. Hasta que en 2006 una compañía independiente, Summit, hizo su intento. Y aunque Meyer asegura en su página oficial ( http://www.stepheniemeyer.com/ ) que escribir Crepúsculo fue una experiencia "muy visual, cercana a una película", costó mucho convencerla de que un film sobre la historia de amor y muertes de Bella y Edward era posible. Para ello, el productor Eric Feig tuvo que garantizarle por contrato que su punto de vista sería respetado y que ninguno de los vampiros tendría colmillos más largos o pronunciados que los humanos. Es que los chupasangre de esta saga son distintos del estereotipo que impuso Bram Stoker. Los vampiros del universo Meyer no se desintegran si los toca un rayo de sol, pero intentan no caminar por ahí en un día soleado porque su piel brilla de manera inequívocamente no humana; no necesitan ataúdes para dormir porque no duermen, y el ajo no los afecta para nada aunque tienen una especial sensibilidad por el aroma de los humanos. Claro que hay una característica vampírica que se destaca del resto y que complicó mucho el trabajo de Catherine Hardwicke, la directora de Crepúsculo , la película. Es que ella, que se hizo conocida por su trabajo con los adolescentes en problemas de los films A los trece, Los amos de Dogtown y El nacimiento, tuvo que seleccionar aun protagonista masculino al que en la novela se describe como "devastadora e inhumanamente hermoso" y a una actriz que fuera capaz de representar a la enamorada, frágil y al mismo tiempo fortísima Bella. Para el papel femenino fue elegida Kristen Stewart, de 18 años, conocida por sus papeles en La habitación del pánico (interpretaba a la andrógina hija de Jodie Foster) y Hacia rutas salvajes, de Sean Penn, mientras que llenar los apuestos zapatos de Edward fue bastante más difícil. Cada uno de los cientos de miles de fanáticos cibernéticos de los libros tenía su opinión sobre quién debía interpretar al vampiro perfecto. Y cada uno de ellos estaba convencido de que Robert Pattinson no era el indicado. El actor británico de 23 años, que interpretó a Cedric Diggory en Harry Potter y el Cáliz de Fuego y Harry Potter y la Orden del Fénix, sufrió primero el desprecio de los seguidores y, cuando se conocieron las primeras imágenes de la película, la reacción fue exactamente la contraria. Ahora, para bien o para mal, Pattinson es Edward Cullen, el vampiro enamorado de una humana.
Libros, películas y discos, el imperio de Meyer parece no haber rozado siquiera su techo. Y todo comenzó con el sueño de una ama de casa, madre de tres chicos y escritora aficionada, en el que dos personas tenían una intensa conversación en el claro de un bosque. "La mujer era una chica común y corriente; el varón era fantásticamente hermoso, brillante y un vampiro." En algún lugar del planeta un joven mago de anteojitos sintió un escalofrío. La competencia había nacido.
4 son las novelas de la saga
37 son los países en los que han sido publicadas
37 millones de dólares es el costo de la película
50.000 ejemplares de la saga ya se han vendido en la Argentina
25 de diciembre de 2008 es la fecha de estreno de Crepúsculo en las salas locales
600 ejemplares se vendieron en el mundo de habla hispana
8 de octubre sale el cuarto libro, Amanecer, en la Argentina
1 millón trescientos mil ejemplares vendió Amanecer en los Estados Unidos el día de su lanzamiento

jueves, 25 de septiembre de 2008

Un argentino desafía a Wilbur Smith

El escritor H. Lanvers acaba de acometer un desafío mayor que alcanzar la cresta del Kilimanjaro, el coloso de Africa, a 5895 metros de altura. A poco de publicarse su novela AFRICA HOMBRES COMO DIOSES hizo cumbre como best seller : su libro está segundo en ventas, detrás de Marcos Aguinis, en el ranking de El Ateneo, Cúspide y Grand Splendid. Y quinto, en la lista de Librerías Santa Fe.
¿Quién es el hombre oculto detrás del nombre enigmático? ¿Un británico que se hartó de cazar leones en Tanzania? ¿Un africano blanco que salió a competir con el octogenario y millonario Wilbur Smith, vendedor de 80.000 millones de ejemplares?
H. Lanvers es Hernán Silva Lanvers, un médico cirujano cordobés, de 45 años, soltero, que se confiesa "tan enamorado de las altas montañas como de las africanas", según dice en una charla con LA NACION. Lanvers apareció en la redacción con una mochila de cierre falseado, de la que iba perdiendo las cosas. Fue el equipaje que trajo desde Córdoba, en el que llevaba un suéter y un par de ejemplares de su libro.
Con varias copias del mismo libro que en 2003 publicó Ediciones del Boulevard -la misma que editó a su reconocida coterránea Cristina Bajo- inundó la sede de Random House en Buenos Aires y varias redacciones periodísticas, como la de LA NACION. "Saqué los nombres de Internet, y le mandé un ejemplar hasta a la gente de seguridad. Se lo dejé también a José Ignacio García Hamilton y a Félix Luna." El historiador le respondió, según Lanvers, que la novela "es muy interesante, entretenida y bien escrita".
El protagonista blanco de Africa, hombres como dioses se llama Tom Grant y no habla como argentino, sino con el castellano de España. Desenfadado, casi ingenuo o quizá jugando a serlo, Lanvers dice a LA NACION: "Como Wilbur Smith publica cada dos años, aspiro a que mi nueva novela salga justo el año en que no se publica uno de sus libros". Smith lleva 32 libros publicados. Lanvers ya prepara dos entregas más de su flamante serie.
El libro de Lanvers se lee de un tirón. Que el autor sea cordobés resulta tan raro como conocer su proceso creativo: escribe en un cuaderno amplio, deja uno o dos renglones entre línea y línea escrita para incorporar nuevas correcciones, y borra con corrector líquido. "No tengo computadora; por eso escribo a mano. Y no tomo notas cuando viajo, pero comparto mucho tiempo con la gente del lugar", dice este cordobés sin tonada que vivió en la Patagonia.
Cuando vivía en Comodoro Rivadavia le nació el interés por Africa: "Hay una colectividad de bóeres que son sudafricanos descendientes de holandeses. A los 10 años jugaba a los bóeres y zulúes". En su novela cuenta la historia de Shaka Zulu, creador de un imperio en Africa del Sur.
Lanvers dice que empezó a leer sobre Africa a los 8 años. "Me pasaba seis horas leyendo libros de aventura. Tengo una biblioteca con libros sólo de Africa. Además leo a Sidney Sheldon, Julio Verne, Salgari, Jack London y Stevenson. Pero no puedo leer a César Aira, porque no entiendo qué me quiere decir", admite. Un musungu en Africa
Habla, además de inglés, "unas 300 palabras de la lengua africana swahili". Escala solo los montes más altos del continente negro. Y ha vivido no pocas situaciones dificiles. Es el riesgo de ser musungu (hombre blanco) en el continente negro.
Una tarde, tras escalar el monte Kenya, "era el único blanco, rodeado de negros. A orillas del camino se abría la selva. Era necesario llegar a uno de los refugios, antes de que se cerrara la noche, porque después los animales salen a cazar. Los negros corrían como maratonistas. Y yo no podía ni caminar. Al final, llegamos". También sobrevivió a una paliza en Nairobi, capital de Kenya. Le arrebataron la mochila y lo molieron a golpes.
Dice Lanvers que con tamaña pasión por Africa no le dura novia. El Kilimanjaro le costó una ruptura con la de los dos últimos años. "Cuando voy a Africa, visito a otras novias que tuve allá. Quizá, con el tiempo, termine viviendo en ese continente. Pero es muy denso para la mujer blanca."
Nunca trabajó como médico este sucesor de Wilbur Smith. Cuenta que, cuando estudiaba medicina, llegó a dormir en la calle y pasó hambre. Se propuso hacer dinero y viajar, y por eso montó un instituto que prepara alumnos para el ingreso universitario. Su padre también intentó labrar su futuro en Sudáfrica. Pero a su madre la desalentaba vivir entre negros. El médico que viajó con su padre sucedió al pionero de los trasplantes cardíacos, Christiaan Barnard.
Lanvers no puede creerse todavía el éxito. De ello dependía su futuro como escritor. Hoy ya escribe la tercera novela, mientras la segunda calienta motores en la pista de despegue.
Africa mía Una vida nómade
La novela de H. Lanvers tuvo una edición en Córdoba, en 2003, hasta que desembarcó en Buenos Aires este año. La primera edición de Plaza & Janés, hace un mes, tuvo una tirada de 12.000 ejemplares.
H. Lanvers ha escalado montañas en Africa y en Asia. En el continente negro estuvo ocho veces. En su casa cordobesa colecciona objetos exóticos de sus viajes por esos lugares. Su obsesión es viajar.
Es un fanático del célebre Wilbur Smith, de quien ha leído todos sus libros. Smith publicó 32 novelas.
Lanvers se considera un solitario, por eso viaja y escala con la única compañía de su mochila. Dice que es un hombre sin pasado, porque ha vivido tanto tiempo fuera de Córdoba como en la provincia. En la Patagonia, tuvo contacto por primera vez con la cultura africana.
Antes de debutar con Africa, hombres como dioses , publicó una guía médica titulada Kilimanjaro . En el libro brinda datos de las enfermedades, vacunas, tratamientos, mapas, hoteles, rutas para escalar, flora y fauna de Tanzania.