jueves, 25 de septiembre de 2008

Un argentino desafía a Wilbur Smith

El escritor H. Lanvers acaba de acometer un desafío mayor que alcanzar la cresta del Kilimanjaro, el coloso de Africa, a 5895 metros de altura. A poco de publicarse su novela AFRICA HOMBRES COMO DIOSES hizo cumbre como best seller : su libro está segundo en ventas, detrás de Marcos Aguinis, en el ranking de El Ateneo, Cúspide y Grand Splendid. Y quinto, en la lista de Librerías Santa Fe.
¿Quién es el hombre oculto detrás del nombre enigmático? ¿Un británico que se hartó de cazar leones en Tanzania? ¿Un africano blanco que salió a competir con el octogenario y millonario Wilbur Smith, vendedor de 80.000 millones de ejemplares?
H. Lanvers es Hernán Silva Lanvers, un médico cirujano cordobés, de 45 años, soltero, que se confiesa "tan enamorado de las altas montañas como de las africanas", según dice en una charla con LA NACION. Lanvers apareció en la redacción con una mochila de cierre falseado, de la que iba perdiendo las cosas. Fue el equipaje que trajo desde Córdoba, en el que llevaba un suéter y un par de ejemplares de su libro.
Con varias copias del mismo libro que en 2003 publicó Ediciones del Boulevard -la misma que editó a su reconocida coterránea Cristina Bajo- inundó la sede de Random House en Buenos Aires y varias redacciones periodísticas, como la de LA NACION. "Saqué los nombres de Internet, y le mandé un ejemplar hasta a la gente de seguridad. Se lo dejé también a José Ignacio García Hamilton y a Félix Luna." El historiador le respondió, según Lanvers, que la novela "es muy interesante, entretenida y bien escrita".
El protagonista blanco de Africa, hombres como dioses se llama Tom Grant y no habla como argentino, sino con el castellano de España. Desenfadado, casi ingenuo o quizá jugando a serlo, Lanvers dice a LA NACION: "Como Wilbur Smith publica cada dos años, aspiro a que mi nueva novela salga justo el año en que no se publica uno de sus libros". Smith lleva 32 libros publicados. Lanvers ya prepara dos entregas más de su flamante serie.
El libro de Lanvers se lee de un tirón. Que el autor sea cordobés resulta tan raro como conocer su proceso creativo: escribe en un cuaderno amplio, deja uno o dos renglones entre línea y línea escrita para incorporar nuevas correcciones, y borra con corrector líquido. "No tengo computadora; por eso escribo a mano. Y no tomo notas cuando viajo, pero comparto mucho tiempo con la gente del lugar", dice este cordobés sin tonada que vivió en la Patagonia.
Cuando vivía en Comodoro Rivadavia le nació el interés por Africa: "Hay una colectividad de bóeres que son sudafricanos descendientes de holandeses. A los 10 años jugaba a los bóeres y zulúes". En su novela cuenta la historia de Shaka Zulu, creador de un imperio en Africa del Sur.
Lanvers dice que empezó a leer sobre Africa a los 8 años. "Me pasaba seis horas leyendo libros de aventura. Tengo una biblioteca con libros sólo de Africa. Además leo a Sidney Sheldon, Julio Verne, Salgari, Jack London y Stevenson. Pero no puedo leer a César Aira, porque no entiendo qué me quiere decir", admite. Un musungu en Africa
Habla, además de inglés, "unas 300 palabras de la lengua africana swahili". Escala solo los montes más altos del continente negro. Y ha vivido no pocas situaciones dificiles. Es el riesgo de ser musungu (hombre blanco) en el continente negro.
Una tarde, tras escalar el monte Kenya, "era el único blanco, rodeado de negros. A orillas del camino se abría la selva. Era necesario llegar a uno de los refugios, antes de que se cerrara la noche, porque después los animales salen a cazar. Los negros corrían como maratonistas. Y yo no podía ni caminar. Al final, llegamos". También sobrevivió a una paliza en Nairobi, capital de Kenya. Le arrebataron la mochila y lo molieron a golpes.
Dice Lanvers que con tamaña pasión por Africa no le dura novia. El Kilimanjaro le costó una ruptura con la de los dos últimos años. "Cuando voy a Africa, visito a otras novias que tuve allá. Quizá, con el tiempo, termine viviendo en ese continente. Pero es muy denso para la mujer blanca."
Nunca trabajó como médico este sucesor de Wilbur Smith. Cuenta que, cuando estudiaba medicina, llegó a dormir en la calle y pasó hambre. Se propuso hacer dinero y viajar, y por eso montó un instituto que prepara alumnos para el ingreso universitario. Su padre también intentó labrar su futuro en Sudáfrica. Pero a su madre la desalentaba vivir entre negros. El médico que viajó con su padre sucedió al pionero de los trasplantes cardíacos, Christiaan Barnard.
Lanvers no puede creerse todavía el éxito. De ello dependía su futuro como escritor. Hoy ya escribe la tercera novela, mientras la segunda calienta motores en la pista de despegue.
Africa mía Una vida nómade
La novela de H. Lanvers tuvo una edición en Córdoba, en 2003, hasta que desembarcó en Buenos Aires este año. La primera edición de Plaza & Janés, hace un mes, tuvo una tirada de 12.000 ejemplares.
H. Lanvers ha escalado montañas en Africa y en Asia. En el continente negro estuvo ocho veces. En su casa cordobesa colecciona objetos exóticos de sus viajes por esos lugares. Su obsesión es viajar.
Es un fanático del célebre Wilbur Smith, de quien ha leído todos sus libros. Smith publicó 32 novelas.
Lanvers se considera un solitario, por eso viaja y escala con la única compañía de su mochila. Dice que es un hombre sin pasado, porque ha vivido tanto tiempo fuera de Córdoba como en la provincia. En la Patagonia, tuvo contacto por primera vez con la cultura africana.
Antes de debutar con Africa, hombres como dioses , publicó una guía médica titulada Kilimanjaro . En el libro brinda datos de las enfermedades, vacunas, tratamientos, mapas, hoteles, rutas para escalar, flora y fauna de Tanzania.

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