jueves, 25 de septiembre de 2008

Halperin Donghi, una vida que llegó al libro

Con flores en las manos y la sonrisa a medio crecer, Tulio Halperin Donghi llegó anoche a la presentación de su libro de memorias, justamente titulado Son Memorias, que comenzó a gestarse en una serie de conversaciones entre Halperin, su amigo de años Jorge Lafforgue, Mariano Plotkin y Carlos Díaz, de la editorial Siglo XXI. Ayer fueron esos mismos interlocutores los que compartieron la mesa con el autor y Ezequiel Gallo en el auditorio de la Biblioteca Nacional.El libro SON-MEMORIAS es una evocación. El destacado historiador evoca sus años de infancia, la casa de la calle Yatay, el frío de los años 30, el barrio. Esa Buenos Aires que puertas adentro de la casa de los Halperin Donghi no era, reconoce el historiador, la del imaginario tanguero. Es durante esos años de infancia, donde el pequeño Tulio se asoma a aquello que luego será tema de sus exploraciones y motivo de sus libros: "El abigarrado acervo de nociones acertadas o extravagantes que fui acumulando en esos primeros años se refería ya a los temas y problemas que luego iban a ocuparme como investigador", afirma en las primeras páginas de Son Memorias. "Lo que ocurre siempre con la memoria es que a cierta edad es un tanto pavorosa. Toda la memoria es problemática por eso yo no sé bien, en este libro, cuánto agrego a lo que recuerdo", comentó el autor a Clarín poco antes de sumarse a la mesa. "Como vamos a presentar un libro de memorias me voy a permitir ser memorioso", arrancó diciendo Jorge Lafforgue y se explayó sobre su amistad con con Halperin. Para Lafforgue, el libro de su amigo es incitante, "porque empuja y abre horizontes y es una rúbrica perfecta de su entera obra", explicó.Plotkin dijo que estamos ante un libro de historia, pero una historia particular porque tiene a la propia memoria como materia prima. "Lo que emprende Halperin es la dificultosa tarea de historiar su memoria". Y agregó: "Tulio, el historiador, escribe en realidad una historia en la cual sus memorias constituyen fuentes privilegiadas, pero las somete al mismo rigor crítico al que sometería cualquier otro tipo de fuente escrita". Como Lafforgue había dicho antes, una de las grandes cualidades de Halperin es su capacidad de meterse en la piel de los hombres y los hechos que componen la historia: "Ahora se mete más que nunca en su propia piel y nos devuelve el retrato fascinante de un personaje por cuyas venas circula nuestra historia". Coincidió con esto el historiador Ezequiel Gallo, quien a su tiempo destacó la "descollante" capacidad de su colega "de extraer de los archivos y las fuente documentales respuestas que ninguno de nosotros había advertido". Halperin Donghi dijo sentirse halagado por la lecturas que esos "tres amigos" habían hecho de su libro. "No sé cómo continuar. Esto es excesivo", se emocionó. Y entonces abrió el juego al público.

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