"La esperanza es el sueño del hombre despierto". Y para ser un buen pescador hay que tener esperanza. Y tener esperanza es saber esperar. En eso consiste la pesca: en esperar. Esperar hasta que en el extremo sumergido del hilo sea perceptible un roce sutil, desconfiado. Salvo que se trate de uno de esos peces que se abalanzan, confiados en sí mismos, a devorar su presa de un bocado. En uno u otro caso, hay que clavarle el anzuelo, dominarlo. Si es luchador, hay que cansarlo hasta que se rinda.Para saber más del libro, ingrese a la reseña.
Es una potente lección de vida: no dejar pasar la oportunidad que quizá no vuelva a presentarse. Nos lo advierte Cervantes: "El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene no se debe quejar si se le pasa". De allí el sentimiento de profunda desazón que se experimenta cuando se pierde un pique: la de no haber estado a la altura que las circunstancias requerían. Una vez más...
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