martes, 8 de febrero de 2011

A 125 años del nacimiento de James Joyce


El autor de Ulises dejó una clara influencia en la novela moderna. Su mayor legado fue la técnica narrativa conocida como monólogo interior. Fue perseguido por tropas alemanas.


Su Ulises es considerado una de las grandes obras del siglo XX. Por sus cartas y manuscritos, los coleccionistas pagan millones. Y ya en vida era un autor de culto, cuando aún no existía siquiera ese concepto.

El irlandés James Joyce es uno de los escritores más importantes del siglo XX. Su influencia en la novela moderna es comparable a lo sumo con la deMarcel Proust. Y eso a pesar de que algunos afirman que son pocos los títulos de Joyce en las estanterías de los aficionados a la lectura que realmente fueron leídos hasta el final.

Este viernes 2 de febrero se cumplen 125 años del nacimiento de Joyce en las afueras de la capital irlandesa, Dublín.

Su principal legado a la generación de escritores que le siguió fue la técnica narrativa conocida como monólogo interior o fluir de la conciencia(stream of consciousness).

Hubo otros -como por ejemplo Virginia Woolf y Alfred Döblin- que también ampliaron el monólogo interior de sus personajes con fragmentos de pensamiento. Pero nadie como Joyce lo hizo con tanta precisión y variedad.

También fue pionero en la mezcla de diferentes niveles estilísticos. Le gustaba, por ejemplo, combinar especulaciones teológicas con bromas obscenas o citas de Shakespeare con lemas publicitarios.

El hombre, que enriqueció de esta manera la literatura moderna, vivió la mayor parte de su vida en condiciones humildes. Dos de sus 12 hermanos murieron de tifus. A los diez años, tuvo que dejar el internado, porque su padre ya no podía pagar. Descartó el sacerdocio. En vez de eso, estudió inglés, francés e italiano y se fue a los 22 años como maestro a la escuela de idiomas Berlitz, en Trieste.

Constantemente con necesidades financieras y padeciendo una enfermedad ocular, Joyce se fue más adelante a Zúrich, y luego a París, desde dondehuyó de las tropas alemanas otra vez a Zúrich. Allí murió el 13 de enero de 1941.

Las tres décadas y media de exilio sólo las vivió la parte exterior de su existencia. La imaginación literaria de Joyce nunca se fue de su casa. En elUlises relata un día en Dublín, en pensamientos e impresiones del agente de publicidad Leopold Bloom. Cada acontecimiento, por más secundario que fuera, es retratado aquel 16 de junio de 1904, y al mismo tiempo, es una pieza clave en el mosaico de una obra de arte, en la que Joyce hace corresponder los caminos y experiencias de Bloom con el viaje de Homero en la Odisea.

La forma de narrar, el estilo y la simbología cambian en cada capítulo. Los filólogos contaron 30.000 palabras diferentes. El hecho de que Joyce expusiera a sus personajes hasta en sus sueños sexuales diurnos consternó a algunos de sus coetáneos. Publicado en 1922 en París, el Ulises estuvoprohibido durante mucho tiempo en Inglaterra y Estados Unidos. Pero eso no afectó su difusión. Aún hoy, los fans de Joyce en todo el mundo celebran el 16 de junio el Bloomsday que en Dublín se convierte cada vez más en una atracción turística.

En 1998, los escritores y especialistas estadounidenses consagraron al Ulisescomo la mejor obra de habla inglesa del siglo. Un año antes se había producido una controversia jurídica en torno a la novela, cuando una editorial londinense publicó una supuesta versión original.

El nieto de Joyce, Stephen James, el único descendiente y administrador de su legado, lo consideró "una lamentable mala interpretación". Más misterioso que Ulises es Finnegans Wake, libro en el que Joyce trabajó 15 años, hasta poco antes de su muerte.

Si en el Ulises describió el día, en la otra obra se propuso la noche. Miles de juegos de palabras estrechamente entrejidos debían reproducir lo que el protagonista, Humphrey Chimpden Earwicker, soñaba esa noche. Un texto de difícil acceso, que los expertos aún estudian.

El especialista suizo Fritz Senn asegura: "En relación con ese libro, todavía no nos movemos en terreno seguro. Con lo que no quiero decir que todo eso alguna vez no se pueda resumir en una fórmula".

Pero Joyce no siempre es tan exigente con sus lectores. La colección de relatos cortos Dublineses publicada en 1914 y la novela publicada dos años después, Retrato del artista adolescente, están escritos comparativamente de forma más convencional. Y sin embargo siguen siendo consideradas hasta hoy en día obras maestras.

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